La piscina

No la mires más. No pienses como de fría estará. No pienses en la distancia hasta el fondo. Quítate la ropa. Da unos pasos hacía atrás, coge carrerilla. Corre. Pega un salto y tírate. Mientras estás en el aire cayendo vas a ver lo bonito que es descubrir que ya lo has hecho, te has tirado y no hay vuelta atrás. Ya está hecho.

Ahora siente que al principio el agua está helada. Adáptate. Deja de tiritar. Estás dentro. Flota. Muévete. Disfruta y piensa que siempre puedes salir.

Pero no quieres salir porque tú siempre has querido estar ahí.

La vida es esa piscina a la que a veces nos da miedo lanzarnos. Al principio no estás seguro, no lo estás hasta que no estás dentro, así que tírate. Tenemos derecho a descubrirnos. Sólo estaba cogiendo impulso.

A la vuelta de la esquina.

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