Hábitat

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Mi hábitat. 

Me encontré un “rato” fuera de él. 

Fui un extraño en mundo alegre. 

Volver fue sencillo, tomé decisiones.

Fluir hacia dentro. 

Poco agua, mucho barro. 

Sabes que te vas pero ahí sigue.

La lona. 

Esperándote, como la luna de un coche espera a su piedra. 

De día el Sol, que alumbra a la nada, y de noche un satélite, hacen su guardia. 

Siempre coinciden. 

Porque cuando es de día aquí siempre es de noche.

Es la noche de la noche, cuando anochece.

Yo sigo aquí, en la lona.

Siempre madrugo para caer.

Estable. 

Aquí no hay golpe que me tumbe. 

El hábitat.

A veces vuelo, solo de imaginación. 

Saber de dónde eres, necesario.

En la zona de disconfort. 

Aprendiendo lecciones que no usaré nunca. 

Como si la vida fuera una raíz cuadrada.

Me pregunto siempre cuando voy a usarla. 

Sabiendo que no hay nada más digno que darle voz a aquello que no puede hablar.

Mientras tanto, me dedico solo a darle a esta tristeza algo de dignidad. 

A la vuelta de la esquina.

Cristian JD

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