Gravedad

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Todo se va. 

Mientras “otro todo” se queda. 

Es curioso. 

Unos parecían estar abajo y hoy presumen de reinado.

Así lo veo yo desde el condado de la apatía.

Tobogán cuesta arriba aderezado con papel lija. 

Tengo en el corazón un cementerio de balas perdidas. 

Disparos de advertencia muy apetecibles para el imán de mi conciencia.

El Big Crunch, la teoría que quería confirmar. 

Volverán a tus pies los pasos que anduviste.

Cada paso un golpe.

Todo al cero y sin nada nos quedamos.

De luto preventivo porque al final todo muere, ahora todo al negro.

Porque quién puede parar lo inevitable. 

La misma historia en mi timeline. 

El mismo mensaje en mi cabeza. 

Las mismas certezas.

No es cómo, es dónde lo dejas.

Se hace dura la vida de estrella solitaria, complica todo ver como te apagas. 

Como ya no queda apenas llama. 

A esta pena Nadie me gana. 

Solo queda una dirección postal a ninguna parte, sin mirar atrás y con una pared por delante, haciendo de la huida mi propio arte, debatiéndome a diario entre despedida o salida, entre el Amor o la vida. 

A la vuelta de la esquina. 

Cristian JD

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