Hay cosas que empiezan de manera incomprensible.
Casualidades.
Sólo somos guion de un poeta con ganas de crecer.
Esta es su historia.
La de “mi querida melancolía”.
Hay cosas que acaban de manera incomprensible.
Como palabras que salen de nosotros que nunca quisimos decir.
Un sabotaje constante a un alma cansada.
Porque quien quiere realmente pasar toda la vida en el ostracismo.
A la espera de que haya cosas que sigan de manera imposible.
Como si fuera yo el que decide.
Alma alborotada, cuerpo impasible.
Como un milagro.
El de ser el héroe o el villano.
El que nadie recuerda.
Aunque haya historias que son tan fugaces que parecen un sueño.
Escrito por ti mismo.
Pero con un final construido por un guionista cruel.
Llámalo amarga miel.
Un girasol del revés.
El girasol que no creía en el sol.
Y con esto, ya estaría.
A saber qué quiere la vida de mí, aunque yo no quiera, a estas alturas, mucho de ella.
La historia que prometió ser corta creyéndose una historia larga.
Pensando que las promesas están para romperlas.
Solo en caso de emergencia.
Prometí romperla con todas mis fuerzas.
Y sin querer rompí a quien menos lo merecía.
Una lección aprendida fue el finiquito.
Para que se la lleve alguien que no importa.
Porque a veces las cosas son para el que no las quiere y esto yo lo quiero demasiado.
Lo que está claro, es que siempre recordaré los días que tuve “Sort de tu”.

A la vuelta de la esquina
Cristian JD