Retrato de un Amor Fantasma

Te voy a describir.

Te levantas cada mañana y el despertador es tu penitencia, no eres de las que se levantan risueñas, eres más bien de las que esperan a que el café que no he hecho en mi vida te abra los ojos. Me miras mientras te hago el desayuno, yo sé que lo haces, me pongo nervioso y las cosas me resbalan de las manos.

Después te vas a la ducha y cuando te quitas la ropa es cuando realmente veo amanecer. Yo me hago el remolón echando pasta en mi cepillo de dientes, a la tercera lo consigo, mientras te miro. Tú también sabes que lo hago pero tú no te pones nerviosa.

Me gusta ver que el maquillaje no te importa y que sin él estás más guapa. Lo mejor es que no necesitas maquillaje para el alma porque no hay nada que retocar en la tuya. Aún así tienes tu ritual y es divertido ver cómo te peleas con tu pelo, como si algo te quedase mal.

La salida del baño me gusta menos porque sé que queda poco para que te marches. Tiras la toalla al suelo y te vistes con la ropa que escogiste el día anterior pero hoy ya has cambiado de idea y decides probar otra cosa. Yo me divierto observando tu agobio.

Al terminar, 20 minutos después, llega el momento de irte y lo haces, pero sé que volverás y ya vivo en ese momento.

Me encanta pensar en ti y en todo esto anterior, la única pena que me da es que no existes y que no sé si existirás algún día. El caso es que ahora, no existes.

A la vuelta de la esquina.

Re-Renacer

Siempre. Una palabra tan tajante como mentirosa. De la «S» a la «E».

Es curioso ver cómo el reloj inicia la cuenta atrás una vez la decimos. Cómo un botón que activa esa bomba que hará explotar tu vida, y la cambiará, como un spoiler de algo tan claro como que «siempre» es «nunca» pero un poco más tarde.

Rotundo.

Es posponer algo, es proponer un final alternativo pero con una opción. La opción, la realidad, la realidad de que el tiempo todo lo estropea y si no es el tiempo, esa realidad ya tiene en ti mismo a otro aliado, que no sabe hacer más de dos cosas bien y que a la mitad de la tercera mira atrás y ya no se reconoce.

Al final a todos nos gusta mentirnos, será culpa del carpe diem. Vive el momento porque a decir verdad es lo único que tenemos y ya se ha ido.

Para nunca quedará esa risa tonta recordando algo que ya no sabes si fue real, aunque de sueños también vivimos, si no, prueba a vivir sin ellos para experimentar que no hay nada más triste que vivir estando de sueños muerto.

Nunca serás más fuerte, ni tendrás más ganas de vivir, que en el momento en que te levantas de algo que te ha tumbado y te hizo herida. Exprímelo.

Tu vida está compuesta de muchas vidas que van muriendo y que solemos llamar experiencia.

A la vuelta de la esquina.

Heart Break, Healthy Heart

Han pasado los meses y sigo sentado en el mismo sitio, en esta zona cero llena de vacíos a la que llamo hogar.

Voy avanzando, subiendo hacia tu pecho que es solo retroceder al futuro que viene y que tan claro como el agua turbia está.

Siempre quise estar ahí y llamar dicha a los oscuros abrazos que iban apagándome. Dicha, a lo que derrumbamos sin golpes y a deshoras, siempre tarde.

Y al final, a la vuelta de la esquina solo estoy yo, esperándome a mí mismo, para girar la cara a mi conciencia cuando me salude y vuelva para hacer las paces, llega tarde, porque solo quiero vivir sin tenerla.

Ya respondí a las preguntas trampa que dejaste encima de esta mesa de aire antes de irte y pegar el portazo que dio el pistoletazo de salida a este oasis al que estoy llamando «mi vida».

Para terminar solo quise mudarme pero me dejé los muebles de mi cabeza en un trastero al que llamo corazón, aquí estoy, como siempre el corazón pudo más que la cabeza.

Con razón y corazón, no son compatibles.

Y así estoy.

A la vuelta de la esquina.

L(i)v(e)

¿No os cansáis de ver la vida a través del cristal, de ver cómo los demás juegan y tú sigues esperando en el banquillo esa oportunidad que nadie va a darte porque sólo tú puedes dártela?

¿No nos cansamos de quedarnos con las ganas, de pensar en lugar de actuar, de crear sueños en lugar de realidades?

Sé que todo ha sido real porque siento. Siento luego existo. Existo porque duele.

He dejado de pensar que el tiempo se consume, lo hacemos nosotros, nosotros consumimos al tiempo. Por eso nunca vuelve. Cada momento muere y el segundo que viene después es su esquela.

Deja de quedarte con las ganas, ve y dile a la chica que te gusta pues eso, que te gusta, ve y suelta esa decepción que te oprime el pecho y la vida, ve y vive y no te quedes con ganas de nada y cámbialo por ese nada de ganas, ve y gana porque la derrota más dura será el hecho de que solo tú estás perdido pero el mundo va a seguir girando.

No pierdas las ganas de vivir. No pierdas las ganas de equivocarte porque al final el mayor error será no haberte equivocado.

A la vuelta de la esquina.

Aprendizaje, capítulo 1245.

Aprender. No paramos de hacerlo.

No es necesario arrepentirse de las cosas que hemos hecho porque al final aunque sean malas o no nos hayan aportado nada, no han ayudado a aprender algo nuevo, algo que no debemos hacer.

En invierno a parte de tener frío, nos toca mudar la piel. Es entender que el frío va de serie en ciertas personas y que en su corazón siempre es invierno.

Nos toca entender que cuando alguien nos grita el silencio, nos está diciendo sin decirlo que somos nada. Porque a veces no necesitamos palabras, necesitamos precisamente esa «nada» para aprender. Y cuanto aprendemos cada año.

Es ahí dónde vemos lo útil que es el paso efímero de muchas «circunstancias» en nuestra vida, es la lección, la piedra en la que por supuesto volveremos a tropezar. Porque la vida es un dejavú. Todo lo hemos vivido y nos hemos vuelto a equivocar. Porque esto ya lo he escrito antes en algún corazón que solía guardar en el pecho, siempre a la izquierda. Ya he vivido antes que lo perdí y he vivido que sabía encontrarlo.

Vivimos viviendo una vida de errores en bucle.

Que maravilla saber que voy a volver a pensar en ti, en bucle, y voy a volver pensar que mejor no pienso en ti, sin bucle.

A la vuelta de la esquina.

 

Reflejos

Estoy viajando en un tren, un tren parado, hacia una estación vacía y con un sol que me hiela. Siempre esperando una parada que no llega y con la decepción pilotando este convoy en llamas.

Escribir como método para paliar este desastre, este desorden. Mientras lo hago mil kilos desaparecen, pero aún estoy aplastado y el tiempo se está acabando.

Solo soy un reflejo, hace mucho que no siento que sea más de lo que dice el espejo… pienso que hay más vida en el mundo que en él se refleja, ya no sé dónde está todo al revés ni quién de los dos es el que realmente se está mirando. Espero que al otro lado se lo estén pasando mejor.

El rey del conformismo. El antagonismo como forma de vida, el molde que nunca se rompe… esperando a esa señal para romper el cascarón de acero, esa chispa para explotar.

Y aquí seguimos, otro día más devorado por la rutina. Es rutina hablar de la rutina.

Al otro lado todo es más fácil, el amor solo es Roma.

Todo está al revés.

Espero que al otro lado se lo estén pasando mejor.

A la vuelta de la esquina.

Flcdd

Se me hace raro ver cada día a personas que «deciden» ser felices. No creo que sea una elección, puede que sí lo sea la actitud con la que reaccionemos a las cosas que nos ocurran o las decisiones que vamos a tomar que en algún momento pueden llevarnos a eso tan efímero que es la Felicidad.

La Felicidad por ser tan inestable, yo, la escribo en mayúscula. No nos damos cuenta de cuando es nuestra y lo hacemos en pasado muchas veces. Es irónico ser «Feliz» con carácter retroactivo.

Yo hace tiempo dejé de dar valor a lo de ser feliz. Millones de veces he pensado que iba a serlo levantando cada piedra para ver si estaba debajo y ni así. No funciona de ese modo.

Por ello he descubierto que la Felicidad está en todo lo cotidiano que hacemos pero aún no lo sabemos. Está en cada sonrisa de tus padres, en hacer reír también a tus amigos, en hacer Felices a los demás. La Felicidad podemos ser nosotros en algún momento, puede ser sentir que este golpe es el que te hará más fuerte o que de esta caída te levantarás de un salto.

Si no eres Feliz al menos no hagas a los demás infelices. Igual tú ya eres Feliz y no lo sabes. Disfrútalo.

A la vuelta de la esquina.

Estaciones

Te voy a querer, así, sin más, sin condiciones. Sin verte y sin «tenerte». Hasta sin quererte.

Ahora tengo claro que el futuro es nuestro presente pero un poco más viejo y de tan viejo que se hizo el nuestro, se murió.

No es curioso. Era la normal, nunca bajaste de tu pedestal y para cuando te caíste yo mismo puse mi espalda para sostenerte.

Ideal para idealizarte. Musa para quien está huérfano de ella.

Inspirando mis suspiros, nunca hizo falta que te halagase, ya transpiraba amor inútil por cada poro.

Y así llegamos al otoño, compinche del invierno, tirando hojas al suelo y desnudando cada árbol… aunque este año he aprendido que no habrá nada más frío que el lugar dónde aspiré a estar en verano. Nunca me importó el ventrículo. Estar ahí lo era todo.

Aspirante a nada. No traspasé ni un milímetro tu piel escamada de hielo.

Verano frío. Otoño cruel. Invierno cálido. Primavera incierta.

A la vuelta de la esquina.

No title

Sigo. Ya no voy a detenerme.

Me conformo con ser el más feliz de los tristes. Siempre pensamos que se puede mejorar en lugar de pensar que se puede empeorar.

Mejorar también es que las cosas se mantengan tal y como están. No sorprenderte ya es una sorpresa. Luchar no consiste sólo en dar golpes, consiste a la vez en recibirlos y encajarlos, procura estar de pie cuando acabe la pelea. Será largo, te lo digo desde aquí abajo.

Los mensajes felices sólo ayudan a la gente feliz, nadie piensa en escribir cosas tristes, reales para la gente triste. Todos somos reales. Piensa que menos por menos es más, ayuda ver que la vida es triste también para los demás. Sigue leyendo esta terapia de choque.

Descubrirás, te descubrirás. Te lo digo desde aquí abajo. No valoro a quien es bueno con el viento de cara, no tiene mérito. Al final todos somos Jekyll y Mister Hyde, todos somos yo, ni mejor ni peor.

Sigue en pie. Decide no decidir.

Si algún día te cansas, no te preocupes, estoy sólo aquí abajo.

A la vuelta de la esquina.

En bucle

Te escribo desde tu interior, seguro que ya no te acuerdas de mí, hace mucho me absorbiste y me dejaste olvidado sin darme un poco de tregua.

A veces me dejas asomar la cabeza para darme esperanzas de que algo mejor está al llegar pero pronto me vuelves a absorber un poco más cada vez.

Eres capaz de hacer que vea el mundo del más oscuro de los colores y me haces plantearme qué demonios estoy haciendo en esta vida. Me cuestiono por tu culpa si soy útil para algo más a parte de lo poco que hago.

Siempre he dicho que iba a luchar para que no aperecieras más pero al final siempre resurges, con más fuerza. Implacable eres y devastadores son los sentimientos que haces aflorar.

Me creas ansiedad y no puedo romper contigo porque para ello tendría que cambiar todo lo que tengo en la vida.

Hablo de ti, rutina.

Aunque también podría hablar de ti, Amor.

Sois incompatibles porque juntos sólo traéis desilusión y ostracismo.

Todo lo que sea tocado por la rutina…

La luz al final del túnel… A la vuelta de la esquina.