Todo es falso

Pasó.

Pasó que todavía es demasiado tarde para  todo lo que no vamos a tener nunca.

Ya a nadie le importa pero estamos más lejos que siempre. ¿A quién le importa?

Nunca más no nos volveremos a mirar como yo te miraba y como tú nunca me miraste.

Seguiremos sin seguir esta seudo historia donde todo era lo que no parecía.

Me acostumbré a nada y acabé pidiendo de todo. Me encantaron todos los no besos que me imaginé.

Aún recuerdo ese día que duró un minuto, que rápido se fue y si hablamos de rápido ya podemos olvidar aquel año galáctico girando alrededor de ese planeta enorme que no me dejaba acercarme, cosas de la gravedad.

Gravedad, sí que ha sido grave esta vuelta que no ha dado la vida.

Y aquí estamos en el otoño del verano, con los rayos de Sol ya cayendose de los árboles.

En pocas palabras siempre jamás podré resumir lo que ocurrió. Todo sin querer pero queriendo, cada uno en su universo y sigo sin tocar el cielo.

No hay segunda vuelta, cambiando de tema. Al final todo pesa.

A la vuelta de la esquina.

Por

Yo no sé vosotros pero yo ya no tengo miedo. Llegará el día y caeremos con o sin él.

He abdicado de las penas, esas ya vienen solas, me he buscado mi rincón en mí y he aprendido a disfrutar de esta soledad, el amor platónico de la luna, siempre sola y sin soledad.

He disfrutado tanto de esa soledad que tengo ganas de compartirla con alguien, no quiero ser egoísta.

He creado un mar y estoy aquí en mitad sin flotador, no lo necesito porque yo soy mi salvavidas. Quizás tampoco lo necesite porque esta sequía de sentimientos me hace casi ir tocando el fondo para que no olvide que no estamos tan lejos de tocarlo, pero es mejor tocar fondo con la cabeza fuera.

Sé que voy a sobrevivir a cualquier desastre, incluso al mío. Sobrevivir con la vida desordenada. Que placer.

El placer de hacer, deshacer y rehacer, a mi antojo.

A la vuelta de la esquina.

La piscina

No la mires más. No pienses como de fría estará. No pienses en la distancia hasta el fondo. Quítate la ropa. Da unos pasos hacía atrás, coge carrerilla. Corre. Pega un salto y tírate. Mientras estás en el aire cayendo vas a ver lo bonito que es descubrir que ya lo has hecho, te has tirado y no hay vuelta atrás. Ya está hecho.

Ahora siente que al principio el agua está helada. Adáptate. Deja de tiritar. Estás dentro. Flota. Muévete. Disfruta y piensa que siempre puedes salir.

Pero no quieres salir porque tú siempre has querido estar ahí.

La vida es esa piscina a la que a veces nos da miedo lanzarnos. Al principio no estás seguro, no lo estás hasta que no estás dentro, así que tírate. Tenemos derecho a descubrirnos. Sólo estaba cogiendo impulso.

A la vuelta de la esquina.

No Handicap

No.

No quiero y no lo haré. Se acabó. Me niego a todo lo que no me haga Feliz.

No quiero, ya purgaremos los errores dónde corresponda pero aquí no, no mientras el mundo corre y no te espera ni te da una tregua.

No quiero juicios de valor desde afuera, que entre quién quiera estar en mí, hace mucho que soy un libro abierto.

No quiero estar callado. Un te quiero no es una bala aunque a veces mate. Sentir algo y estar callado es ser cómplice de tu infelicidad y de tu ansiedad.

No quiero despertar más y tener todo el día planeado. Quiero vivir.

No quiero mirar mi móvil mil veces esperando un mensaje que nunca va a llegar.

No quiero ser más un esclavo.

No quiero estar condicionado por todas las cosas que nos condicionan y escapan a nuestro control.

No quiero conformarme.

No te conformes tú.

A la vuelta de la esquina.

Mitades

Y ahora que todo ha pasado, después de la tormenta y de la oscuridad, me queda la sensación de tener sólo medio corazón. Parece que he perdido la otra mitad en el camino. Sin más.

Voy con lo justo para vivir, respirar y poco más. Con suerte.

Mal final. Al final di las gracias por dejarme vivir así, a medias, porque es que ya no quiero otra cosa.

Odio el surrealismo y la justicia poética de lo que ves venir pero está tan cerca que ya ¿para qué apartarse? Y dejas que te lleve porque ya de todos modos estabas perdido y perderse un poco más es el camino.

Temblando y con el miedo en el cuerpo. Con el medio en el pecho. Sólo medio.

Quizás en las migas de pan de este blog se encuentre el mapa que me lleve hasta la otra mitad.

Que pereza volver atrás, a empezar de cero.

A la vuelta de la esquina.

Handicap

No quiero verte.

No quiero. Verte es una tortura. Es pensar en lo que no pudo ser y no fue. Aunque lo peor es el no será.

Yo ya no quiero verte, me vale con tenerte veinticuatro horas al día en mi cabeza. De ahí no sales.

No quiero verte. Lo digo en serio mientras mi subconsciente me guiña un ojo.

Que corto ha sido el verano y que largo se antoja el invierno.

Condicionándolo todo sin querer.

Eres el handicap a todo.

A la vuelta de la esquina. (05/09/2017)

 

Vv o Mr

Mátame, de todos modos ya estoy muerto. Lo estoy desde que nací, todos lo estamos.

Mátame, soy como ese gato al que ya han matado seis veces y siempre vuelve, a la séptima…

Mátame, de todos modos ya estoy muerto, lo estoy desde la primera vez que te vi.

Mátame o me voy a morir de envidia pensando en ti con él.

Mátame, porque esta lucha no es justa, nunca es mucho tiempo.

Mátame, que quiero renacer y yo así no puedo.

Vamos a vivir. Voy a vivir.

A la vuelta de la esquina.

Huellas

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Por Suerte existen personas que entran sin llamar a tu vida. Entran y no la cambian, ni siquiera a ti, pero justo desde ese momento ya no serás el mismo y tú eres el último en enterarse.

Sin querer, marcándote, dejando huella. Esa huella que no quieres que las olas borren. Sin tocarte, como si fuese magia o una maldión.

Y ya que hablamos de olas… ¿quién puede controlarlas? Juezas de lo que se queda y de lo que no, sin tener nada en cuenta.

Huella y ola al mismo tiempo. Perfección. El poder de decidir a quién quieres marcar y en quién quedarte.

Ven y llévate.

A la vuelta de la esquina.

0.2.9.17

Era simbólico. No pasaría y no ha pasado.

Dejé de ver tus fotos porque me dolían, dejé de verte como te mereces y ojalá dejase de soñar.

Para mí fue un juego pero yo no sabía que tú eras el fuego y ahora estoy aquí escribiendo esto completamente achicharrado.

Me lo advertiste. No te creí. Me confié y ahora estoy aquí escribiendo esto bajo este cielo estrellado, como yo.

No encuentro el botón de reset y voy a tardar en encontrarlo. Ni siquiera existe tal botón pero me gusta pensar que algún día haya cosas que no estarán y me gusta también creer en la posibilidad de que las podamos echar de menos, como dejando claro que al final mereció la pena. Aunque quizás yo nunca lo sabré.

Llegó septiembre pero hay cosas que se quedan.

No pude controlarlo. Perdona.

Ya no te escribo más.

Toca reinventarse.

A la vuelta de la esquina.

Patito feo

Sé. Sé tú. Que no te coacionen.

Si te caes ochenta veces antes de quedarte en pie para siempre, cáete. Que te juzguen, que digan que estás equivocado, que lo haces mal o que necesitas mejorar. Que ser invisible para la gente no sea un problema, ya te verán. Que estés apagado porque estés guardando tu energía, brillarás más fuerte después.

No seas Feliz, la felicidad no es eterna pero ten una buena actitud y sonríe. No cambies, aprende. No seas flor de un día, te marchitarás. No te preocupes por lo que no puedas cambiar, si no depende de ti, vuela. No corras, camina firme.

Ser guapo está bien pero ser el patito feo te hacer ser único en el estanque.

Estamos a la vuelta de la esquina.