Antimateria

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Sálvate.

En un acto de puro egoísmo los malos roban el tesoro de la Felicidad a los buenos.

Pero hay malos que saben que lo son y a veces son capaces de salvar a esos buenos de sí mismos.

Mirar a otro lado ya no sirve.

Asumir que has sido veneno en un corazón puro, no te salvará.

Nada puede salvarte ya.

Menos aún cuando la enfermedad eres tú.

Pero puedes salvar a los demás de esa enfermedad contagiosa, la infelicidad.

Pues si la Felicidad se transmite, la infelicidad es una peste que arrasa sonrisas.

Capaz de asolar la vida de todo lo que toca.

Convirtiendo en tinieblas todo lo que un día era luz.

Siendo una semilla tan profunda que sucumbir en ella es inevitable y salir de ella imposible.

Pero siempre nos quedará salvar de eso a quienes queremos.

Porque aunque seas veneno, nadie valora más la Luz del Amor puro, que alguien que está sumido en la oscuridad.

Y de ese Amor puro solo me sale decirte…

Sálvate.

A la vuelta de la esquina.

La última vez

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El título de mi vida.

La última vez.

No volveré a fallar, ni a fallarte.

No saldré más de mí trinchera para sortear sin reflejos las balas que me lanzas para que a ella vuelva.

Prometo no molestar, ni gritar al cielo enfadado porque aquel día terminó y muchas Lunas después, la noche es un eco permanente.

Es la última vez, digo cruzando los dedos, que interrumpo el descanso por el que te fuiste.

Si me quedo sin palabras, no recuerdo si lo último que te dije de mi boca fue “Adiós” pero recuérdalo siempre como un “Hola”.

Dejo de cruzar los dedos.

Al final del día pinto el mundo de colores leyendo tu santa Biblia.

Llevo unos meses con ella y creo que sigo en el Apocalipsis.

Pero si vienes resucito.

Es la última vez, la última última vez.

La última vez.

Mintiéndome desde 1990.

A la vuelta de la esquina.

El Hogar

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He detonado todos lo puentes que me daban alguna salida.

Decidí hace tiempo que voy a inmolarme en ese corazón.

Estuve viviendo allí y fue mi casa…

Ahora, solo soy un okupa.

Me fui unas horas y desde ese momento solo me envía avisos de desahucio.

Intento no hacer ruido pero a veces necesito respirar.

Cojo aire y me escondo otro milenio, o eran unos días… el caso es que a mí se me hacen eternos.

Los dueños parecen Felices.

Intento mirar a otro lado pero la alegría se escucha muy alto en este ático.

Aquí vivo prácticamente sin Luz y sin esperanza de que vuelva, hace frío, casi a oscuras sobrevivo y me alimento de recuerdos que solo dan más hambre.

A veces quiero irme pero aunque todo esté hecho pedazos hace mucho tiempo que a tu corazón lo llamo Hogar.

A la vuelta de la esquina.

El Trueno

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No sé porqué, cuando veo lluvia en los cristales de mi ventana me acuerdo de ti.

Será porque cada tormenta lleva tu nombre…

Santa Bárbara celosa ya no quiere tronar. Pero sigue tronando en este cielo despejado y así es imposible olvidarte, porque jamás olvidaré que te fuiste como un rayo.

Los truenos son mi statu quo.

Siempre esta fiebre que me da paz cuando cierro los ojos.

Siempre esta vida que me da guerra cuando los abro.

Así que ahora ven, que voy a contarte como Roma no se construyó en un día.

Que las ruinas de las que escribí se han convertido en poesía.

Tengo pegamento y me sobra rutina.

Gracias por existir musa de mi cabeza, Ahora solo creo en lo que me inspira.

Lo siento Dios porque desde que la vi me hice ateo.

Ahora solo creo en su sonrisa.

Ahora solo creo que mil años de agonía por un día en paraíso, dan sentido a esta locura de vagar de por tu desierto.

A la vuelta de la esquina.

Estaciones 2.0

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A estas alturas, ya habrás descubierto que los secretos no son secretos si tus ojos no paran de gritarlos.

Habrás comprobado que una promesa no se cumple en un día pero se extingue en un segundo.

Hemos sufrido que las piedras del zapato que no nos dejaban andar eran algo más y acabaron haciendo herida.

He visto que no te veo.

He tratado de parar el tiempo, pero solo lo paré en mí.

Aún estoy en aquel tranco sentado viendo que el otoño mató al verano pero no pudo con el invierno y que la primavera amenaza con florecer otra vez.

Las estaciones pasan pero el tren nunca llega.

Cerré el libro para no pasar página. Nadie quiere leer el final de algo que duele.

A estas alturas, un millón de kilómetros por debajo del nivel de tu corazón.


A la vuelta de la esquina.

De pie

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El suelo siempre vuelve a temblar cada pocos días.

Pensé que dejaría de hacerlo pero yo sigo de pie.

Sé que no crees en mí.

Pero sigo de pie.

Es complicado ser positivo en esta cabeza llena de electrones y últimamente solo me cargo con empujones.

Solo bailo si me haces dar una vuelta, aunque sé que solo me haces girar para que mire a otro lado.

A mí que me quiten la música, la fiesta acaba cuándo te vas.

No es incomprensible. Una palabra en el diccionario te explica mucho mejor todo esto de lo que te hablo.

Gritando en un lugar donde nadie te escucha.

Me estoy quedando sin estrellas fugaces a las que pedir mi deseo, ya ni pasan por si las veo.

Pidiéndole al vacío sueños llenos.

Nada funciona y yo solo tengo que decir…

Ven a ver.

Que sigo de pie.

A la vuelta de la esquina.

Fotografía de Lorena Ruiz Montes. Mil gracias como siempre.

Bajo Llave

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Sigo dándole todo a la nada.

Alimentando con luz a la oscuridad, que siempre gana.

Haciendo aviones con papel mojado.

Crucificando cada día del calendario.

Viendo que no hay vuelta, ni atrás.

Coleccionando finales alternativos en mi cabeza. En todos yo pierdo. En todos te vas.

Amando, que es gerundio.

Sigo en la cuesta abajo, en pendiente.

Siempre de ti pendiente.

No todo es horrible. Hay belleza en el dolor y poesía en la sinrazón.

Y sin razones vinimos. Sin razones vivimos.

Realmente hay mucho Amor en cada “te odio” que hemos dicho.

Y es que a veces decimos con eufemismos lo que el corazón no para de gritar.

A la vuelta de la esquina.

Entre Planetas

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La vida que tienes es la vida puedes dar.

He llegado a un punto en que de esta vida sólo me queda esperar.

Estoy cansado de decir “soy”, quiero decir “somos”.

Porque no hay nada más simple y romántico que hablar en plural.

Quiero invitarte a pasar conmigo un día en Venus.

Después lo vemos.

Te haría mi Saturno porque sólo a ti te queda bien el anillo.

Pero no te agobies que tenemos tiempo.

Si no en esta vida, si no es aquí, no te preocupes porque creo en el cielo desde que te vi.

Me contaron que Marte se puso rojo porque la Tierra le decía cada día palabras bonitas.

Aunque para cosas bonitas si quieres hablamos de tu risa.

Natural.

Como el comienzo de todo.

Como un latido del corazón.

Solo quería respirar tu aire, quedarme a vivir en ti.

Quería caducarme contigo hasta que el Sol se apagase.

Disfrutar contigo la eternidad de cada Enero y renacer con la purpurina que nos trae Febrero.

Pero…

Ya solo sé que fui una hoja más que el verano secó y el otoño tiró.

A la vuelta de la esquina.

 

PD: un día en Venus equivale a 243 días en la Tierra.

La Puesta de Sol

89646A53-824D-4C5B-906E-66C148A7B8CCCada día mueren y renacen partes de nuestro ser.

Cada día múdanos sentimientos como si fuéramos reptiles y de las sobras que quedan nadie quiere vivir.

Porque quien se llevó hasta tu piel ya ni aparece ni quiere aparecer.

“De amor nadie muere”, tienes razón Amiga pero sé que por él respiro cada día.

Estamos hechos del 0,0001% de cosas que por una vez fueron un 100%.

Pero seguimos siendo 0,0001.

Porque tener Suerte un día no te hace afortunado.

Aprendimos que con cada puesta de Sol muere un día, muere una vida, que con cada Sol que se va siempre queda alguna estrella que sigue tirando del carro.

Hasta el corazón se cansa de latir a veces.

Que verte cumplir mi “Ojalá” es mi mayor fantasía y que el camino de vuelta para mí es la única vía.

“Hacia atrás ni para coger carrerilla” y yo no retrocedo, sólo voy de frente a lo que había detrás de mí.

Porque las puestas de Sol nos han enseñado que irse y apagar el mundo es necesario para querer que vuelvas y valorar la Luz que enciende la vida.

A la vuelta de la esquina.

Fotografía de Lorena Ruiz Montes, mil Gracias.

Amor como forma de Vida

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Otras veces antes hemos intentado describir qué es el Amor pero es mucho más difícil describir lo que el Amor nos hace sentir.

Una buena definición de Amor es la que lo describe como un sentimiento incondicional que perdura en el tiempo.

Queda poco de ese Amor hoy en día.

Quedan pocos valientes que se juran Amor eterno y luchan con un “Para Siempre” contra el “Nunca Jamás” de la rutina.

Quedan pocos que creemos que 50 años solo es el principio.

Echando la vista al futuro, ya solo la eternidad queda, porque todo lo que podemos tocar se acaba pero del Amor se seguirán escribiendo poemas.

Porque el Amor también es una simbiosis, es una sociedad de complicidad y una conexión especial que hace que el mundo deje de girar.

El Amor es mojarse bajo la lluvia esperando a que te asomes a la ventana.

El Amor es esperar un mensaje sabiendo que no llegará. 

El Amor es regalarse vida, porque te hace sentir que el tiempo no ha pasado.

El Amor es cogerse la mano e ir sumando arrugas.

A la vuelta de la esquina.