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¿Cómo definirías tu presente?

Presente.

El presente es aquello que no vivimos.

Es aquello que echamos de menos cuando es pasado.

No existe.

El presente no es un regalo que disfrutas ahora, es un recuerdo de algo que no aprovechaste lo suficiente.

El presente solo se valora cuando no está.

¿Vive el momento? Lo siento, el momento ha muerto, prueba otra vez…

¿Presente o futuro?. Yo elijo futuro. El futuro es un plan, es una idea, es una ilusión, es desconcertante, es intrigante. El futuro puede cambiar, el presente ya no.

El presente solo es un freno a lo bueno que está por llegar.

El momento previo a algo que esperas es mejor que el propio momento que pasa fugaz.

Esperar algo te hace imaginártelo, te hace disfrutarlo, te hace estar allí.

El presente es decepcionante.

El presente es un ególatra permanente que sabe que va a morir.

Es una esquela permanente de tiempo.

El presente es conformarse.

A la vuelta de la esquina.

 

 

 

 

Mute

Me empiezo a preguntar dónde estará el Karma de las cosas buenas que hemos hecho.

Imagino que habrá un enorme vacío en el que se van todas esas cosas. Cómo un retrete.

La vida no te devuelve nada.

La vida es ese retrete.

Porque llamamos raro a todo lo que no entendemos, sin esforzarnos por comprender. Sin comprender que necesitamos cambiar. Sin cambios.

Todo lo que cuesta, supongo, debe hacerte sufrir, si no ¿cómo vas a saber qué cuesta?

La vida es esa cuesta.

Y sumando vacíos, retretes y cuestas, no me salen las cuentas. Siempre dando más de lo que tienes. Conformándote con poco. Confirmando que no tener respuesta es la respuesta.

La vida es esa llamada que comunica y te dice que vuelvas intentarlo más tarde. Para que te rindas.

Y a estas alturas y con un millón de llamadas más perdidas que yo, gasté el saldo de la voz y el don de la razón.

Casi sin batería.

Casi sin fuerza.

Sigo haciendo cuentas.

La vida son palabras, a las palabras se las lleva el viento y aquí está pasando un huracán.

A la vuelta de la esquina.

A e H.

Nos marchitamos, es lo que tenemos en común con el otoño de las flores. Todo se marchita.

Porque hay días en los que todo se derrumba, todos tenemos un 11-S en nuestro corazón. Un día las cosas fueron bien y mal al mismo tiempo.

Si hay un día que odio es ese primer día después de la “catástrofe”. Porque ya nada es igual ni volverá a serlo.

Así que ya, coincidiendo con el otoño, es hora de que vuelva a caer todo lo que floreció durante este tiempo, es hora de estar, como siempre, desnudos sin hojas que cubran sentimientos. Es hora de endurecer la corteza, cambiar la cortesía de los ojos que miran a esta luna con las gafas de sol puestas porque ya no se fía de que hasta ella lo ciegue.

Al final las cosas acaban como empiezan o al revés, sin motivo, sin razón. Otra chispa y todo se apagó.

Otro cortocircuito que no supe arreglar.

El corazón ya sacó la bandera blanca, aquí ya no queda nada que estropear y nadie quiere al final algo hecho con remiendos. Uno de aquí, otro de allá.

Remiendos como remedio.

A la vuelta de la esquina.

 

.Ahora qué.

Ya me ha rozado tu flecha. ¿Ahora qué?

Ya estoy infectado. ¿Ahora qué?

No tienes veneno y eso es peor.

No hay derecho a que vengas con tu dulzura letal a contaminar de cosas buenas todos mis rincones oscuros.

Ya ha empezado la revolución y yo tan tranquilo.

¿Ahora qué?

Tan lentamente rápido que no sé ni por dónde has entrado. Maldita herida en el pecho que me deja siempre con ganas de más.

Vas a parar este ciclón, todas lo hacen aunque ya… Mis sábanas van a querer el verano de tu pecho y mis bufandas el invierno de tu cuello y no hablo de estaciones.

Nuestro reloj marcado siempre las carpe diem en punto.

Va tan rápido el tiempo contigo que vivo en el futuro, allí los coches vuelan y yo también pero solo me haces falta tú para hacerlo.

Me has dejado sin status quo, no sé qué es normal ahora y qué no… eres un trueno, un tesoro, eres un destello, eres la risa que anula mi cordura…

Seguro estoy de que eres una droga porque no es normal esta adición, está claro que esto no es legal y ¿a quién le importa?

Diciéndome “vetedate”… avisándome del peligro… masoca de tu encanto…

La revolución…

Y yo tan tranquilo.

A la vuelta de la esquina.

JPD

Todo es cíclico.

Con el tiempo todo vuelve a lo que fue y algún día lo que fue, es lo que será, como un juego entre el pasado y el futuro en el que solo cambian las cartas  pero la baraja es la misma.

Como los comienzos del amor, cíclicos, todo iniciado por una pequeña revolución anodina interior, siempre igual.

Como los finales del amor, fatídicos, como una revolución francesa pero cortando corazones en lugar de cabezas; como las guerras en las que nadie gana y sientes que has perdido todo, porque nadie es el mismo después de una guerra.

Y después de haber perdido tanto piensas que alguna vez te tocará ganar, como si existiera la justicia divina. Cómo si la justicia poética no jugase y se disfrazase de destino negándote todo a la enésima vez más una.

Y así vamos, funcionando con parches que te dejan vivir a tirones, un día en el cielo y otro en el infierno.

Será por eso que somos mitad ángel y mitad demonio… y esta mitad con alas blancas que escribe se está cansando de esperar.

A la vuelta de la esquina.

Ain’t

No sé cómo empezar a escribir esta historia de la histeria pero sí sé cómo va a terminar, he caído tantas veces que por una vez creo que mi hogar está en esas caídas, como una señal, como los cinco minutos más al despertador con final triste.

He creado una zona cero, he echado mis raíces en el mismo lugar donde todo fue un desastre solo para recordar que en la vida todo es fugaz y que todos tenemos un 11S que nos machacó el alma.

En este museo del desastre voy a mostrarle a quien quiera, sin peaje, todos los escombros en los que mi corazón se ha enterrado.

En esta cornucopia de fallos y desaciertos que soy yo, no quedan más que cenizas y sigo esperando al viento que las arrastre, necesito un huracán.

Para enterrar de una vez al ave fénix, que alguna vez tendrá que morir definitivamente, y definitivamente ya ha llegado.

Descanso en paz, que para renacer siempre me hacía fuego y el fuego y el ego queman, y cansan.

Y por fin voy a dejar de preguntarme porqué los músicos tocaban cada vez que los sentimientos me llamaban, he descubierto que tocaban sólo porque me estaba hundiendo, como en el Titanic.

En este suelo voy a construir mi techo, sin alas, sin volar, descalzo y con el pecho abierto.

Mi techo en el suelo.

 

 

 

(A)te(o)s

Amábamos ir al parque cada martes 13, retando a la suerte, haciendo verdad tópicos, como si no hubiera más fortuna que la de vernos sentados el uno al lado del otro.

Recorrimos de pico a pico todos los arcoíris que nos dejaba la noche. Cómo dos ciegos tentando el suelo. A oscuras porque la luz lo estropeaba todo.

Nos quedamos sin flores que deshojar buscando en alguna ese “me quiere” y nos quedó un bonito desierto.

De ese desierto siempre nos quedó arena en los zapatos, incómoda, recordando que en un día estuvimos vagando cuarenta años por él.

Superantiheroes, la antítesis de lo que está bien, matando siempre a los buenos, robando a pobres del amor para dárselo a ricos infieles del perdón.

Pasamos de dioses, nos rezábamos cada noche, tú a mí y luego yo a ti. Cómo una guerra de titanes… pero sin ser inmortales…

… Lo hicimos tanto, y tan mal, que lo convertimos en religión y nos dimos cuenta de que no existíamos.

Ahora solo somos ateos de nuestro amor.

A la vuelta de la esquina.

Realismo Trágico

Vivo en mundo en el que la incertidumbre es la dueña de los segundos que caen a peso y sin control, sintiendo que jamás voy a recuperarlos.

Vivo, vivimos, en un realismo que es más bien pesimista y no pensamos, penamos.

Realismo trágico. La realidad es una tragedia. No estamos nunca dónde queremos estar. Esperamos oportunidades que nunca tendremos. Es trágica la realidad, nadie te dice que vuelvas a la realidad como algo positivo.

En ese realismo trágico, cómo mal endémico, quedaron reducidos a escombros todas las construcciones que ilusionaron al alma. Todo en nada.

Realismo. No hay nada más real que vivir. Vivir con la inherencia de que hacerlo implica sufrir. Lo cierto es que sufrir es tan necesario como respirar, si no sufres jamás vas a saber lo que es ser Feliz.

Prefiero no ser realista, prefiero ser soñador. Allí soy totalmente lo que quiero ser…

Nos vemos en Dreamland.

A la vuelta de la esquina.

 

 

Threads

Vacío. El salto al vacío. El vacío saltando dentro de ti, sin música, sin fiesta.

De ti. De tu cuerpo que se mueve por inercia, cómo una marioneta atada a los hilos de la vida. Inercia inevitable que te lleva a dónde quieres ir sin querer querer ir.

Cansado. Cansado de estar cansado. Cansado de que se me caigan de los bolsillos las ganas de abrirme en canal. De mover las fichas, mis fichas. Porque el tablero es mío y aquí juego yo, solo.

Con el silencio como canción de fondo y los oídos tronados.

Con una vacante en este corazón que late a mil sentimientos por segundo. Y al corazón renuncio porque estoy de paso y tengo que dejar aquí mi legado. Que sea eso. No hay nada más puro que el corazón de alguien roto y descosido.

Todos estamos un poco rotos, pero algunos más que otros, algunos más que rotos.

Tengo la vida en flor, que de capullos el mundo está lleno.

A la vuelta de la esquina.

Reformas

He venido a visitarte, aquí, a esta zona dónde el tiempo no pasa, dónde los recuerdos no mueren y dónde los secretos no existen.

No he tardado mucho en llegar, me costó hacerlo en su día pero dejé el camino bien marcado, no tardaré en irme, otra persona está al venir y la verdad es que no quiero molestar. Siempre me escondías esta parte del mundo y siempre me gustó quedarme aquí pero hoy no quiero entretenerte.

Solo quería echar un último vistazo, ver esta última puesta de Sol desde aquí, parece que ya siempre será de noche en este lugar.

Recuerdo muy bien lo bonito que lo dejamos cuando quitamos toda la piedra de fuera, tardamos mucho en hacerlo pero esto quedó bastante acogedor. También recuerdo las veces que me echabas a dormir fuera. ¡Que frío!.

Siento haber dejado algunas marcas, es difícil no hacerlas en un sitio así. Seguro que el tiempo va a borrarlas, mientras puedes ir poniendo parches aunque creo que van a seguir notándose, lo siento, de nuevo.

Tengo que marcharme, llevas echándome ya un rato, que no te confunda el rastro que deja mi olor y no intentes seguirlo pues yo no voy al sitio de siempre, esta vez me he mudado a un décimo sin ascensor y tú aquí no vas a llegar, ni quieres. Le he puesto rejas a lo mío.

No estuve mal allí.

A la vuelta de la esquina.