Se va.
Otro año y otra vida se van.
Porque con cada comienzo de un nuevo año, dejamos una parte de nosotros atrás y esperamos que todo lo malo se quede ahí.
Como una barrera que nos salva al comernos la última uva.
Pero no estamos salvados.
Hay dos cosas de las que nadie puede salvarse. Del Amor y de la muerte.
Las dos te atrapan.
Lo malo del Amor, a veces, es que es cómo la muerte pero con el corazón latiendo a diez mil revoluciones.
De hecho sólo la muerte puede salvarte de ese Amor.
Y sí, Amor se escribe con mayúscula. Porque mueve el mundo, el Amor más puro resucita cualquier cosa.
Es capaz de hacerte sentir el ser más frágil y el más fuerte a la misma vez.
Así que, aunque otro año se va, las marcas de este, nunca lo harán.
Ni aquel maldito 27 de Julio.
No quiero que el próximo año me salve.
Sé que no voy a cumplir mis sueños, mi sueño.
Pero voy a intentarlo.
Porque aunque la vida duele más a pecho descubierto, se ve más bonita con estos ojos.
Gracias a quien me enseñó a verla así.
Yo ya tiré la llave al mar.
A la vuelta de la esquina.
Fotografía de: Ángela García Castillo. Te quiero amiga.