La flecha

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Todo sigue en llamas.

No es otro incendio más. Es que el original nunca se extinguió.

A este suelo solo le pido tormenta, sin rayos, porque de electricidad estamos sobrados.

Le escribo al suelo porque en el cielo nadie me escucha.

Me hicieron bajar la cabeza y ahora escucho como al oído me soplan las flechas, muchas me acechan pero ninguna acierta.

Porque ya estoy tocado por una.

Una flecha nunca da dos veces en el mismo sitio. No más flechas.

De heridas ya estamos sobrados.

Mientras tanto todo en llamas.

El fuego purifica y te juro que mas puro que esto no he visto nada.

De no ver nada ahora sólo veo silencio.

No sé de qué manera los cantantes que escucho te conocen, escriben de ti en todas sus canciones.

Yo prefiero el silencio.

Prefiero la flecha.

Sé que algún día está guerra parará, lo que no sé es si me sobrevivirás, porque cuando esto acabe y solo queden las cenizas…

Para entonces yo ya seré inmortal.
A la vuelta de la esquina.

Balance sin Equilibrio

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¿2019 fue un buen año?

Digamos que aprendimos mucho.

Aprendimos a valorar.

Aprendimos a esperar.

Aprendimos a Querer.

No aprendimos a perder, nadie sabe perder. Sabemos perdernos, de eso este año hubo mucho.

Nunca nos enseñaron a sobrevivir al sentimiento de la pérdida.

No te explicaron que el martillo y el cincel te iban a perforar el corazón.

Te dijeron que dolería y dolor no es la palabra.

Pero después dos años difíciles, Hemos aprendido.

Para el próximo solo tenemos que encontrarnos.

Que nos encuentren, que estaré mirando el horizonte frente al mar.

Que nos cojan la mano.

Que estés ahí.

No importa lo descabellados que sean nuestros sueños.

Lo imposible no existe porque entonces nadie hablaría de ello.

Porque aunque no lo sepamos, la carta a los Reyes siempre la escribimos realmente el último día del año, es ahí cuando haces tu balance y piensas en todo lo que deseas para el próximo año.

Pero lo que todos queremos es llorar de Felicidad.

¡Feliz 2020!

A la vuelta de la esquina.

Love&Death

D10087E9-DF97-4784-B418-C320534BFA56Se va.

Otro año y otra vida se van.

Porque con cada comienzo de un nuevo año, dejamos una parte de nosotros atrás y esperamos que todo lo malo se quede ahí.

Como una barrera que nos salva al comernos la última uva.

Pero no estamos salvados.

Hay dos cosas de las que nadie puede salvarse. Del Amor y de la muerte.

Las dos te atrapan.

Lo malo del Amor, a veces, es que es cómo la muerte pero con el corazón latiendo a diez mil revoluciones.

De hecho sólo la muerte puede salvarte de ese Amor.

Y sí, Amor se escribe con mayúscula. Porque mueve el mundo, el Amor más puro resucita cualquier cosa.

Es capaz de hacerte sentir el ser más frágil y el más fuerte a la misma vez.

Así que, aunque otro año se va, las marcas de este, nunca lo harán.

Ni aquel maldito 27 de Julio.

No quiero que el próximo año me salve.

Sé que no voy a cumplir mis sueños, mi sueño.

Pero voy a intentarlo.

Porque aunque la vida duele más a pecho descubierto, se ve más bonita con estos ojos.

Gracias a quien me enseñó a verla así.

Yo ya tiré la llave al mar.

A la vuelta de la esquina.

Fotografía de: Ángela García Castillo. Te quiero amiga.

Aperder

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En el fin del mundo en el que me encuentro, las causas perdidas ya no importan, forman un río.

Las causas perpetuas, las causas pérdidas.

En ese fin del mundo, soñar es una excepción, las pesadillas no se tienen dormido, empiezan cuando abres los ojos.

No vives carente de ilusiones, las tienes, pero convives con imposibles.

La Navidad existe pero cuando tantos te empiezan a faltar, solemos llamarla sólo Vida.

A penas llueve, solo hay un abrasador Sol que da luz, pero ninguna es como la tuya.

Odio el Sol.

En el fin del mundo hay una escalera que te lleva donde quieres, aunque siempre al revés.

Lo malo de este lugar no es tener días malos, todo el mundo los tiene, el problema está en perder el sentido de las cosas que te movían.

Aquí no hay cruz que no lleves a hombros, ni hay estigma que te salve de ella y después intenta nadar con agujeros en las manos.

En este lugar no hay a la vuelta de la esquina, todo está tan lejos… lo lejos a la vuelta de la esquina.

Las Alas

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Después de ver el mundo arder delante de mis ojos he sentido ganas de meterme en el fuego.

He descubierto que en la vida no todos tienen lo que se merecen.

Es más, he visto como quien más merecía ha perdido todo por el camino.

Abrirse en canal no era suficiente y por eso quise reciclar cada maldad que te hicieron. Las asumí como mías.

Te di mis alas y pudiste volver a volar. No me arrepiento. Lo volvería a hacer.

Al alzar el vuelo, dejaste un cráter.

Lo intenté llenar pero sólo recordaba verte volar.

Construí unas alas, seguí tu camino pero tú ya te habías ido.

Caí en picado, no hice nada por parar. Siendo sincero no quería hacerlo pero he visto que estoy llegando al suelo y ya no me vas a salvar.

Así de cruel, así de real.

La vida no sigue, solo sigo yo cayendo.

Algún día espero volver a sonreír, es lo único que me queda ahora que ya he vaciado mis cuencas.

No me salen las cuentas.

Mientras seguiré siendo la sombra de lo que pudo ser y no fue.

Pronto seré lo que tenga que ser. Pero eso a la vida se lo dejo.

A la vuelta de la esquina.

Nunca

B4E8D22E-8836-400C-9A2F-B9713E5183CFHay cosas sobre las que nunca he querido escribir.

Solo porque sé que mientras las escriba voy a romperme y quizás eso es justo lo que tiene que pasar.

La realidad es que ya hace tiempo que ando roto pero voy sujetando mis costuras.

Todo el mundo lo ve y por eso ni disimulas.

Nunca quise escribir del día en que te fuiste.

Nunca entendí que algo bonito tenía que tener un final.

Viví la experiencia sintiéndome como un funambulista, siempre en la cuerda floja,  y ahora es esa cuerda la que me ahoga.

Nunca supe ver que el caos era nuestro modo de vida. Todo estaba bien hasta que sonreías.

Los corazones rotos duelen más de noche, como una cicatriz cuando el tiempo cambia, como si la Luna hurgase en las heridas que cierras durante el día, porque hasta las estrellas saben que ahí te duele.

Viviré con ello pero nunca lo aceptaré.

Diez años en el desierto no son nada si sabes dónde está el oasis. Mi oasis en esta vida siempre y nunca serás tú.

Nunca quise escribir de lo nunca que estás de mí.

A la vuelta de la esquina.

Fotografía de Ángela García Castillo. Gracias Amiga.

La vuelta

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Otro viaje de vuelta con los bolsillos vacíos.

Otra vez a desandar unos pasos que duelen recorrer al revés.

Siempre en la dirección equivocada, por lo visto.

Porque estar siempre en medio cuando no sabes dónde está tu sitio es una tarea hercúlea.

Todo ello después de encontrar el camino, de saber cuál es el destino que nunca cumplirás.

Porque hasta Campanilla se cansó de perseguir a Peter Pan.

Bolsillos vacíos pero el corazón lleno, también muy roto, esta vez desbordado de tanto que dar.

Lo poético es que cuando más quieres dar y menos pides, no llegas al corte.

Y así, corte a corte, he llegado al hueso.

Hasta los huesos, este alma en pena se va.

O me han echado.

Porque hacerte elegir entre lo malo y lo peor, también puede ser una forma de decirte que te largues.

Hasta los huesos por ti.

Pero ya “no me vale”. No me digáis que la vida no es poética.

No me digáis que la vida es bonita.

A la vuelta de la esquina.

De Cristal

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Reirse por no llorar de esta vida.

De verdad que no concebimos cómo viene a veces con sus mejores galas sólo para soltarnos que no sirves para esto.

Se pone guapa la vida, le da suspense, porque sabe que las buenas y malas noticias comienzan como una moneda girando en el aire, pero las malas acaban en cruz y balas.

Ya te llamaremos.

Como respuesta a un casting para ser Feliz.

Ya te amaremos.

Como respuesta al silencio.

Pero los silencio también te gritan y esta vez ha gritado tanto que no lo oyes, lo ves.

No sé cuántos golpes van ya, perdí la cuenta en dos mil diez.

No sé cuantos barrotes tiene esta celda, perdí la cuenta a la de tres.

Siempre nos decimos que volveremos mejor y más fuertes, es horrible mentirse a uno mismo.

Pero sólo volvemos mirando más, porque sabes que el golpe vendrá de cualquier lado.

Ni así lo acertamos.

Intentando buscar una losa para cerrar esta entrada, no se me ocurría ninguna por eso la cerré con mi alma.

Mi alma de usar y tirar, tirar, tirar.

A la vuelta de la esquina.

Brillar

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Nunca le hizo falta más highlighter que el de su sonrisa para brillar.

Durante esta vuelta a mi cabeza en 80 días tu brillo era mi sol, tu brillo me guiaba.

A todas mis causas perdidas les he puesto tu nombre.

Me perdí sin causa.

Yo soy una de ellas.

Insultante para el resto, humillando a las estrellas, la encontré buscándola y lo llamé casualidad.

Intentar irme fue lo más duro que hice, irte sin irte siempre cuesta cuando el corazón te dice adiós, que allí se queda.

Habré perdido la guerra pero después de muertos, los fantasmas luchan en bucle porque ya sólo la eternidad los espera.

No necesitas correr para dejar tu estela, he visto mil veces ese brillo de tu mirada.

Solo quería ser parte de esa luz y me apagué sin querer quererlo.

Fugaz cometa, tu brillo me tocó y ahora sólo espero a que me vuelvas a pasar.

A la vuelta de la esquina.

“In my feelings”

5F82955D-A0DE-4E01-A12B-19B9E8E2CF39Soy 99% desastre.

Pero en mis sentimientos todo cuadra.

Está claro que hay canciones que son una marca en el corazón, pero hay otras que son una cadena perpetua.

“Te voy a enseñar a bailarla” como excusa para verte.

Yo solo bailaba al ritmo del metrónomo de tu sonrisa.

Nos dimos cuenta de que definitivamente bailar no era lo mío y no llamaste a la policía.

¿Pero qué importaba eso?

Porque “In my feelings” todo cuadra.

Allí me vas a encontrar. Aunque no quieras.

Porque con el paso del tiempo ves que la perfección estaba ahí. Sin ser perfecto.

Y esto quedará escrito y pasarán los años, no estaré, pero eso pasó.

Quizás bostecé demasiado y un dedo en la boca era una señal de que tenía que despertar.

Hoy tengo que pellizcarme para despertar de la realidad.

Y sé que todo pasará.

Seremos sólo esa canción que pondrán en la radio para recordar veranos mejores.

Siempre estaré en mirando a tu ventana con un arsenal de piedras que lanzar.

Siento llegar tarde Kiki.

A la vuelta de la esquina.